jueves, 15 de octubre de 2015
Procastinar
Procastinar significa diferir o aplazar.
Se trata de un comportamiento en el que se retrasa o posterga la o las actividades y los compromisos pendientes, en forma consciente y voluntaria.
Es una manera de evitar afrontar una situación que puede generar estrés, ansiedad y/o desinterés.
Cómo saber si PROCASTINAS.
¿Dejas las actividades pendiente para último momento?
¿Eres de los que dices que con “presión” trabajas mejor?
¿Te distraes fácilmente con internet, una imagen en televisión o una canción?
¿Te cuesta organizar tu agenda y horarios?
¿Haces planes pero luego te cuesta cumplirlos?
Si contestaste que SÍ a la mayoría de estas preguntas, lo más probable es que puedas tener tendencia a PROCASTINAR.
EL PRIMER PASO
A veces dar el primer paso es un antídoto para dejar de procastinar. Comenzar es una manera de soltar la evitación. Lo que también puede ayudar a perder temores o fantasías sobre lo que se debe hacer.
LA ACCIÓN
La ACCIÓN es una de las herramientas que ayuda a mejorar la procastinación. Busca actividades que te ayuden a alcanzar tus metas, aunque parezcan pequeñas. Poco a poco, irás sumando al logro final.
POSTERGAR NO ES SINONIMO DE PROCASTINAR
Cuando priorizamos, estamos postergando una actividad en vez de otra, eligiendo los momentos adecuados para realizarlas.
Elegir un momento adecuado o en el que estés más a gusto para realizar una tarea , no es procastinar. Lo que estás haciendo es adecuando lo que debes hacer a tus tiempos. Lo que además te puede ayudar emocionalmente.
Conocerse ayuda a modificar malos hábitos Necesitas saber cuál es la hora del día en la que eres más productivo. De esta manera, podrías agendar tareas importantes para este momento.
Quizá sea importante saber si funcionas mejor con una rutina o no. Conocer los recursos que te hacen falta para avanzar, te permitirá buscarlos y ponerte en marcha con tus deberes.
Es importante pedir ayuda profesional, cuando pronosticar se convierte en una perturbación emocional y no permite alcanzar objetivos.
FASES DE LA PROCASTINACIÓN
1.Falsa seguridad.
2.Pereza.
3.Excusas.
4.Negación.
5.Crisis y estrés.
Recomendaciones
• Aprender a priorizar. No solo hacer la lista de los pendientes, sino diferenciar lo que es importante de lo que es prioritario.
• Dedicarse a hacer y al final del día, revisar los logros alcanzados.
• Colocarse pequeñas metas y una vez alcanzadas, premiarse con un receso o momento libre.
• Arma rutinas.
• Buscar un espacio para la tarea que necesitas llevar a cabo con pocas distracciones.
Autor del texto: Mónica Muruaga
martes, 8 de septiembre de 2015
Manorexia (Revista ELLE)
Manorexia: sobre la Anorexia Masculina.
Este artículo fue publicado en la Revista ELLE en el mes de septiembre de 2015.
Escrito por la periodista Daniela Ceccato. Y para el que fui entrevistada para hablar sobre este importante tema.
Muchos saludos.
Si quieres leerlo completo, puedes visitar el siguiente LINK
lunes, 31 de agosto de 2015
Taller Vivencial "Aprendiendo a decir NO desde el cuerpo y la palabra"
El próximo 12 de septiembre de 2015 tendré el placer de brindar un Taller Vivencial "Aprendiendo a decir NO desde el cuerpo y la palabra", en la ciudad de Barcelona, España.
Lo estaré realizando junto a Valeria Zylbersztejn, destacada Terapeuta Corporal de Centros de energía, Psicóloga Social y Comunicadora Social, quien trabaja en España, brindando formación y coordinación de grupos de terapia corporal de centros de energía.
Les dejo la información sobre este taller. Bienvenidos a todos los que deseen acompañarnos.
Mónica Muruaga
domingo, 23 de agosto de 2015
Acumuladores Compulsivos
Acumuladores compulsivos
Se trata de juntar objetos de manera compulsiva -sin límites- y de la dificultad o imposibilidad de deshacerse de ellos. Esta situación puede afectarlos en su vida cotidiana, pues los objetos, muchos inútiles, viejos o sin uso, comienzan a llenar su hogar e incluso pueden llegar a dificultar el tránsito por la casa.
Aunque el paciente no la vive como una enfermedad, la acumulación compulsiva fue integrada al DSM V (Manual de Diagnósticos de Patologías Mentales) en 2013. Está vinculada al trastorno obsesivo compulsivo (TOC).
Es importante diferenciar el síndrome del acumulador del apego de algunas personas con determinados objetos. Cada situación responde a causas y estructuras psíquicas diferentes y, por lo tanto, los tratamientos para abordarlos también varían.
Los objetos acumulados comienzan a ocupar espacios de la vivienda de la persona, dificultando el normal tránsito por la casa, tanto de él, como de los otros habitantes del hogar.
La persona que es acumuladora compulsiva, guarda una gran cantidad de objetos, incluso algunos de poco valor o utilidad.

Acumulador vs. Coleccionista
Los acumuladores no buscan exhibir sus pertenencias, a diferencia de los coleccionistas, que suelen mostrar orgullosos sus objetos, además de tenerlos ordenados, clasificados y cuidarlos para que se encuentren en perfecto estado.
La dificultad de tirar
A los acumuladores compulsivos les cuesta mucho categorizar y organizar sus pertenencias, pues les parece que todos sus objetos son importantes y no pueden ser desechados.
A las personas con esta compulsión se les dificulta deshacerse de los objetos. Y no suelen sentir alegría al adquirir objetos nuevos.
Los acumuladores compulsivos se pueden sentir violentados si alguien trata de tocar, cambiar o eliminar algunos de sus objetos. Para ellos, sus pertenencias terminan siendo parte de sí mismos y les brindan una sensación de seguridad.
Los acumuladores pueden incluso aislarse de su entorno de familiares y amigos, pues llegan a sentir vergüenza de invitar personas a su hogar. Ellos pueden estar conscientes del desorden, pero aún no saben cómo evitarlo o solucionarlo.
Por qué no deshacerse de objetos:
- Creen que los pueden necesitar en un futuro cercano.
- Sienten un profundo apego emocional a sus objetos.
- No son capaces de discernir qué sirve aún y qué no.
- Pueden sentir temor de perder un objeto valioso.

¿Hay solución?
Es necesaria la orientación psicológica y psiquiátrica para ayudar a los acumuladores compulsivos a ir eliminando, poco a poco, los objetos que no sirven, los que ya no son útiles y aquellos que tienen de más entre sus pertenencias.
Claves para tratar a un acumulador:
- Respeto.
- Compresión.
- Reflexión.
- Generar confianza.
Autor del texto: Mónica Muruaga
jueves, 18 de junio de 2015
Cuidar al Cuidador
Cuidar al Cuidador
“Para cuidar al otro, es importante cuidarse”
Hay personas que eligen ser cuidadores. Hay otras que no lo escogen, les llega sin solicitarlo, cuando alguna persona cercana se enferma y deben asistirla en el día a día.
En el afán de atender a alguien querido, los cuidadores pierden la conciencia de sí mismos y se desconectan de la idea de que ellos también se pueden enfermar.
Pueden estar tan conectados con su familiar, que dejan de lado su propio cuidado.
Es habitual que comiencen a enfermarse psíquicamente y físicamente.
CULPA.
Un elemento que puede aparecer es el sentimiento de culpa.
La persona puede sentirse mal al saberse sano y estar frente a un ser querido enfermo, lo que puede suceder es que de manera no consciente, deje de cuidarse.
PLANIFICAR.
Así como se dedica el tiempo para pensar en todos los detalles de cómo será mejor cuidar al enfermo, también es necesario tener presente en la planificación al cuidador. Por ejemplo, cómo generarle un espacio físico y emocional posible, para ellos mismos, fuera de los deberes que han adquirido.
LÍMITES.
Si se ve al enfermo como una víctima, éste puede terminar teniendo mucho poder sobre su cuidador. Y es necesario colocar límites claros dentro de la situación. La persona enferma necesita conocer estos límites.
Puede suceder que el cuidador se prive de su propio disfrute ante la idea de que la persona enferma no puede disfrutar de la misma manera.
OMMNIPOTENCIA.
El cuidador puede dejarse de lado con la idea de que no necesita cuidarse. En este sentido, puede sentirse omnipotente al creer que puede todo por estar sano, es una manera de no reconocer sus propios límites.
Igualmente, puede llegar a pensar que no habrá otra persona que pueda realizar esta labor tan bien como él o ella. Al descuidar otras áreas de su vida, comienza a desequilibrase y abrir otros frentes de conflictos.
NECESIDADES.
Un cuidador necesita un espacio personal para cuidarse, protegerse y recargar energías. La idea es que no se olvide de sus propias necesidades, gustos y preferencias, para que pueda satisfacerlas en la medida de sus posibilidades y sentirse bien, dentro de la circunstancia que está atravesando.
Una de las razones fundamentales por las que los cuidadores pueden llegar a sufrir el síndrome de Burnout es el descuido personal, es decir, no tener conciencia de sus propias necesidades y los cuidados que él mismo requiere para su vida.
BALANCE.
Para los cuidadores es necesario buscar un balance, tener registro de que es tan importante el enfermo como su propia vida. Tomarse en cuenta es también importante para poder cuidar al otro.
¿Cómo ayudar al cuidador para que no llegue a “quemarse”?

Síntomas que puede presentar un cuidador que no se cuida y que puede llegar a sufrir
el síndrome de Burnout.
• Cefaleas.
• Trastornos de alimentación.
• Fruto del agotamiento, disminuye su tolerancia a la frustración.
• Desmotivación para sus propios proyectos.
• Puede caer en un estado depresivo si la situación se sostiene en el tiempo.
Prevención fundamental para los cuidadores:
• Crear espacios personales y respetarlos.• Buscar actividades que le gusten y que puedan hacer.
• Trabajar con un profesional el sentimiento de culpa que pueda aparecer.
• Estar atentos de sus necesidades como persona y no solo estar pendiente del ser que cuidan.
Autor de texto: Mónica Muruaga.
miércoles, 27 de mayo de 2015
Hoy es hoy. Viviendo el presente.
¿Cómo está tu capacidad de vivir el presente? ¿Qué tan cómodo te resulta estar en que aquí y el ahora? ¿Rescatas las pequeñas cosas importantes de la vida?
La capacidad y posibilidad de vivir en el Aquí y Ahora requiere reconocer que el presente es lo único seguro que tenemos y por lo tanto, es lo que necesitamos disfrutar y aprovechar al máximo.
Cuando las personas no tienen conciencia de finitud, suelen estresarse. No suelen estar conectadas al presente, sino que se ocupan más del futuro e intentan tener “bajo control” las diferentes variables que le generan incertidumbre.
Mirar nuestro sistema de creencias nos podrá ayudar a descubrir cuál es el “lema” que aprendimos y que no nos permite anclarnos en el presente. Por ejemplo, si en mi familia me enseñaron que lo importante es construir un futuro en vez de disfrutar el ahora, puedo haberme quedado con esta idea y quizá desde allí, estoy actuando aunque no me sienta del todo bien al respecto.

Atrapados en el futuro
No estar en el presente, puede llevarte a dos lugares: el pasado o el futuro.
Si te encuentras en el pasado, probablemente haya alguna situación inconclusa que te mantiene atento o alerta a este tiempo. Lo que además de la emoción que te puede generar, te impide conectarte al presente.
Si te encuentras en el futuro, puedes estar esforzándote innecesariamente, planificando un tiempo en el que no tienes injerencia y que no puedes cambiar a tu antojo, por más que lo desees y así lo quieras.

Señales que de vives en el futuro
• Vives desde el “deber ser”. Haces lo que tienes que hacer y no realmente lo que deseas hacer.
• Puedes exigirte de más para lograr una meta.
• Te mueves desde el esfuerzo.
• Te cuesta disfrutar el momento presente y la espera.
• Te cuesta detenerte en tus actividades o tareas, tomar una pausa o respiro para ver de qué otra manera podrías hacerlo.
• Puedes sentir una presión externa (del mundo) o interna (que viene de ti mismo)
Mónica Muruaga
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